Agosto 21 de 2019

Cuando existe voluntad de hacer alguna cosa, pero las circunstancias psicológicas no permiten que lo hagan, pienso que hay una forma simple de lograrlo. Comiencen por hacer lo mínimo, no se propongan hacer un programa fantástico, comiencen con un programa mínimo que sea alcanzable. Si uno decide demasiadas cosas al mismo tiempo, entonces la mente se vuelve rebelde, porque está llena de diferentes tipos de samskaras (impresiones profundas). 

La mente no es capaz de aceptar multitud de planes y programas nuevos. Este es el proceso de la cristalización. Deben leer en la ciencia elemental cómo se forma el cristal. Simplemente ponen una pequeña cantidad de cristal y a la mañana siguiente encontrarán que ha aumentado su tamaño.

Si comienzan una práctica o si se proponen una virtud sencilla,o si quieren erradicar el vicio más sencillo, entonces con el curso del tiempo, mediante el proceso de la cristalización, todo se volverá constante. Tenemos este problema con muchas personas espiritualmente ambiciosas, pero que en la práctica son un fracaso.

Es por esto por lo que a estas personas les sugerimos el siguiente programa: o bien digan “me levantaré a las 4 de la mañana” y nada más o “voy a practicar una mala o media mala” (sarta de cuentas). O, simplemente practiquen una postura que tome el tiempo mínimo y no se queden rumiándolo en la mente y no tengan que pensar mucho en eso.

Este proceso se acepta en nuestra vida diaria y, con el paso de unos pocos años, la mente cooperará. Esta es la única manera.

11 de septiembre de 1980, Zinal, Suiza. Publicado en Yoga Magazine, febrero 2019

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