Mayo 25 de 2020

La primera función de la mente es crear deseos. Sin deseos, la mente no puede existir. Analicen sus situaciones cotidianas y encontrarán que detrás de cada acción hubo y hay un deseo. El deseo es la primera expresión de la mente, y está orientada hacia sí mismo: "Deseo alcanzar esto, deseo recibir, deseo adquirir, esta es mi necesidad".

Con el deseo viene la segunda etapa que es la acción. Cuando el deseo está claro en la mente, las acciones que se realizan tienen como objetivo obtener el resultado deseado. Por lo tanto, la vida es un juego de deseos y acciones, deseo y ejecución. No hay nada más allá de estos dos. Desde lo básico hasta lo imaginativo, deseamos cosas que son nuestras necesidades y nuestras fantasías. Los deseos pueden ser reales y también ambiciones inalcanzables, pero sin embargo existen.

Los deseos indican el estado de ánimo, el estado mental según el guna (la cualidad) que predomina en la mente en ese momento en particular. El ambiente puede hacer que surja un deseo estimulante. Si entran en un club nocturno, los sentidos comenzarán a oscilar al ritmo de la música, la mente se estimulará y, para estimularse aún más, se irán al bar. El estímulo es la sensación de placer, la intoxicación, el abandono de los complejos, la necesidad de soltarse. Por otro lado, si entran en un ambiente tranquilo, los sentidos se tranquilizarán.

Al entrar en contacto con un entorno, la actitud mental cambia, ya que los influjos sensoriales en el cerebro son diferentes. El entorno juega un papel en las expresiones del comportamiento cualitativo. El entorno crea los estados de ánimo necesarios para que un comportamiento se manifieste, ya sea este positivo o destructivo. En un ambiente sombrío, depresivo, negativo, las acciones no tendrán la claridad que uno necesita tener en la vida. La mente, los pensamientos y las acciones se volverán negativas y se perderá el contacto con todas las asociaciones hermosas del pasado. En ese estado, toda la ayuda que se reciba no tendrá sentido. Esto afecta el desempeño, afecta el intelecto, las emociones, los sentidos y la percepción. Si uno es optimista y feliz, esto también afectará la mente, los sentidos y las emociones. Por lo tanto, estén siempre felices. Vean siempre lo positivo en todas las cosas, porque tienen la capacidad de hacerlo.

La mayoría de las veces la gente ve lo negativo. Sin embargo, de la misma manera que son capaces de ver lo negativo, también tienen la posibilidad de ver lo positivo. Si se identifican con lo negativo, se alejarán de la posibilidad de disfrutar la vida, y si se identifican con lo positivo, obtendrán una mejor comprensión y claridad de las situaciones. En la vida de mi propio gurú vi que, sin importar cuál fuera la situación, él siempre tenía una actitud constructiva. En la peor de las situaciones, veía las mejores posibilidades y cómo mejorar esa situación. Esa es la personalidad que indica que la persona ha trascendido la influencia de los estados de ánimo, los sentidos, la mente y las emociones.

Cuando un deseo se manifiesta en la mente, ese es el inicio del karma. El deseo está conectado a la percepción de un objeto y su adquisición. Hay planeación, se hace un programa y la persona se prepara para seguirlo. Sin embargo, si en la mente predomina un guna diferente, el esfuerzo se pierde porque la naturaleza del karma cambia. Si alguien está teniendo un mal día, incluso si a esa persona se le da una tarea sencilla, la hará mal. Pero si la cabeza está clara y en paz, las tareas más complicadas se realizarán con destreza. Cuando se unen el guna y la mente, se crea un estado de ánimo y cuando a esto se adiciona el karma, este se realiza de acuerdo con el estado de ánimo.

Sw Niranjan. Karma & Karma yoga. Pag 22

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