Mayo 27 de 2020

Existieron innumerables civilizaciones que ya han dejado la tierra. Si analizamos todo nuestro entorno global social, tanto el pasado como el presente, nos percatamos de que gran parte de éstas civilizaciones han seguido sólo dos prácticas en sus sociedades: la educación y la vocación.

En las primeras etapas de la vida, nos dedicamos a educarnos.  Una vez culminemos esta etapa y estemos educados, asumimos una profesión y vivimos la vida que aún nos queda como ese ser profesional. Si desea ser médico, se debe estudiar, adquirir el conocimiento y tras completar los estudios, se debe obtener el título, y así convertirse en un practicante de la medicina, un doctor. Esta profesión se convierte en nuestra identidad para el resto de nuestras vidas. Incluso si se llega a los ochenta años, las personan le seguirán llamando doctor. Al morir, la gente dirá que el doctor murió. Por ello las dos principales tendencias en la vida son la educación y la vocación, y esto es cierto a nivel global.


Con base en nuestra tradición, estas dos prácticas se conocen como artha y kama. Cuando queremos convertirnos en alguien en la vida, estudiamos. Realizamos el debido esfuerzo y adquirimos las destrezas necesarias para convertirnos en ello. Estamos así cumpliendo un deseo, kama, y se relaciona con nuestra vida, independientemente de si deseamos llegar a ser médicos, ingenieros, sannyasin, conductores de camión, jardineros, agricultores, electricistas, plomeros o científicos. La vocación es la aplicación de la educación; cuando comenzamos a aplicar lo que conocemos.  Cuando iniciamos, no teníamos experiencia ni mucho conocimiento, estábamos recién salidos de la universidad. Sin embargo, mediante la participación, el involucramiento y la implantación del conocimiento, adquirimos la idoneidad en el área de nuestra profesión. Lo anterior constituye los medios para adquirir mayor prosperidad y riqueza, o artha.

La sociedad global desde sus comienzos ha seguido sólo estos dos sistemas: kama y artha. Con frecuencia se negaron los pensamientos y las ideas que proyectaran cualquier otra creencia.  En épocas antiguas, la gente pensaba que la tierra era plana y cuando Copérnico planteó que ésta era redonda lo tildaron de loco. Inicialmente la gente solía creer que el sistema solar giraba alrededor de la Tierra, pero Galileo advirtió que la Tierra giraba alrededor del Sol estático. Estas instancias nos demuestran que la gran mayoría de sociedades forjaron su existencia de acuerdo con ciertas ideas dadas o creencias. En aquella época no eran vistos con buenos ojos aquellos que desafiaban dichas creencias o quiénes proponían un nuevo entendimiento sobre las mismas.  De la misma manera se desconocía la dimensión espiritual - nadie podía verla, ni experimentarla ni obtener ganancias comerciales – ésta era negada.

La sociedad global está basada en la idea de que nuestra existencia se limita a la vida en este mundo. Por lo tanto, debemos esforzarnos para propiciar una vida cómoda y satisfacer todos nuestros deseos. Por ello, la educación y la vocación se constituyeron en las dos tendencias rectoras de la sociedad. No obstante, en India los rishis o los sabios proponían la incorporación de dos tendencias adicionales a nuestras vidas: dharma y moksha. Afirmaban que esos cuatro esfuerzos en conjunto, hacen que la vida humana sea completa o plena.

Extracto tomado de Dharma of a Disciple, Yogadrishti Series, Swami Niranjanananda Saraswati.

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