Enero 27 de 2020

La permisividad es lo opuesto al control. La permisividad no es solo externa, es también interna; no solo es sensorial sino también mental y emocional. Ustedes tienden a permitirse sentimientos y emociones negativas y por esto hay necesidad de controlarse. Por ejemplo, si tienen una confrontación con alguien, hecho común en la vida diaria, harán mentalmente una lista de todas las cualidades negativas de esa persona. Pensarán continuamente, "Esa persona es de esta manera, esa persona es de aquella manera". Así es como el pensamiento negativo se arraiga en nosotros. Permanecen haciendo listados mentales de los rasgos negativos hasta el punto en que pierden toda perspectiva y sentido de la proporción. Enfatizan tanto lo negativo que pierden toda proporción de lo que es bueno y lo que es malo, y ya no ven ninguna cualidad buena en la otra persona. Esto alimenta las emociones de odio, ira, envidia, celos, frustración y depresión. Esto conduce a un estado mental negativo.

Cuando son permisivos pensando en los rasgos negativos de los demás, caen en un estado mental negativo. Esto es lo que le sucede a cualquier persona cuando tiene una confrontación, bien sean sannyasins o personas de familia. No importa si esta ocurre en la oficina, en la casa o en la calle. Esto es exactamente lo que les ocurre. Esta es la anatomía de la lucha y el conflicto.

Primero piensan en el conflicto, encuentran todos los defectos de la otra persona, y son permisivos mentalmente con su enojo y su frustración y, cuando ya no pueden contenerse empiezan a hablar negativamente de la otra persona a los demás. "Fulanito es así y así, mi colega es así, mi amigo es así, mi esposa es así, mi esposo es así". Continúan esparciendo negatividad a toda persona que preste atención. Se quejan con diferentes personas, y eso los lleva más profundo en el remolino negativo. Luego, en la siguiente etapa, comienzan a comportarse mal con esa persona: "¿Quién eres, ¿Qué estás haciendo aquí? Apártate de mí vista. No vengas aquí!. No me gustas, vete!" De esta manera, un pequeño incidente se convierte en una montaña en sus vidas, montaña que no pueden cruzar. Este es el exceso que deben controlar con Danti (disciplina mental). No permitan que nada se acumule en su mente hasta el punto en que no lo puedan manejar.

Sw. Niranjan, Yoga Chakra 4, “Cultivating Sadgunas”, pg.17

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