Febrero 28 de 2020

La ira es una reacción violenta. Puede ser el resultado de cualquier problema, grande o pequeño. En el estado de ira se nubla el entendimiento, la percepción y la lógica, se altera la química del cuerpo que hace que suden y tiemblen, que su cara se enrojezca, que su presión arterial se eleve y que su respiración sea vuelva poco profunda. Están bajo el influjo de a una expresión violenta de una emoción. Esa emoción es una reacción.

Generalmente piensan en la ira sólo después de haberla expresado. Muy pocas personas piensan mientras están enojadas. Si reflexionan sobre la naturaleza de su ira y analizan la causa de la reacción, este continuo acto de percepción terminará desarrollando la conciencia, lo que hará que, incluso en el momento de sentirse enojado, puedan ser conscientes de la ira y capaces de modificarla.

Como sadhana (práctica espiritual), deben practicar Antar Mouna. En esta técnica se escoge un sufrimiento y se va a su origen. Encontrarán que ese sufrimiento que sienten es una reacción que puede traer diferentes tipos de emociones, a veces ira, a veces frustración, a veces sólo un sentimiento de desesperanza. Hay que ser testigo de esto.
La ira reprimida es la peor forma de ira pues significa la represión de la expresión emocional. Las personas que no puedan expresar las emociones tienen problemas psicológicos de uno u otro tipo. Estos problemas psicológicos se convierten en su personalidad, su carácter, su actitud. Una vez más, la solución es, durante la meditación, ser testigo de la ira reprimida. El mantra ayuda a hacer aflorar la ira reprimida. Una vez que son capaz de traer a la superficie de su mente la razón de su infelicidad, y si tienen suficiente claridad mental para lograr mejorar la causa, se darán cuenta del cambio en la intensidad de la agresión y de la ira.

Aparte tomado de Satsang at Ganga Darshan, Swami Niranjanananda Saraswati, Marzo 03 de 2003 http://www.yogamag.net/archives/2003/fnov03/satsang.shtml

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