Enero 27 de 2020

Hace algunos unos años realizamos un entrenamiento a un grupo de reclutas en el ejército. Había dos grupos: un grupo que realizaba la rutina del ejército, flexiones y pesas, ejercicios fuertes. El otro grupo era el grupo de yoga que practicaba pawanmuktasana.

Obviamente, el grupo de yoga fue objeto de burla por parte del grupo del ejército; mientras ellos realizaban sus flexiones de pecho y ejercicios fuertes, el grupo de yoga hacía pawanmuktasana. Sin embargo, en ese entrenamiento cada asana se repetía treinta, cuarenta o cincuenta veces. Los reclutas cerraban y abrían el puño cuarenta, cincuenta veces. Los músculos se cansan cuando se usan y se mueven. Los reclutas estaban experimentando un proceso de desarrollo de flexibilidad y resistencia.

Cuando se realizó la prueba final de flexibilidad y resistencia a los dos grupos, el grupo de yoga claramente llevaba la delantera. Del grupo que siguió la rutina del ejército, trece reclutas reprobaron y del grupo de yoga solo reprobaron tres.

El grupo de yoga ganaba la competencia de resistencia debido a la capacidad de mantener la práctica, no cinco veces, ni diez, sino cincuenta veces. Cada práctica se hizo cincuenta veces, todos los días. Fue así como diariamente los reclutas dieron a su cuerpo un poco más de resistencia y un poco más de flexibilidad.

El aumento de la resistencia se demostró aún mas en el momento del combate. La unidad de yoga fue enviada al frente de batalla y su desempeño monitoreado y evaluado. Se descubrió que mientras que el grupo no-yóguico del ejército tenía que descansar y recuperarse durante periodos de una hora, el grupo de yoga se recuperaba en veinte minutos. Se reclinaban contra un árbol, regulaban su respiración, hacían yoga nidra, controlaban su pulso, latido del corazón y quedaban listos para moverse de nuevo. En este grupo de yoga se observó un mayor control físico sobre las funciones autónomas, ya que fueron capaces de manejar sus niveles de estrés, cansancio físico y fatiga en un lapso más corto que el personal normal del ejército.

El yoga no se debe practicar solamente durante tres, cuatro o cinco horas para sentirse corporalmente bien, sino que cada práctica se debe realizar por un mínimo de diez movimientos. Con la práctica continua, el cuerpo se volverá más y más fuerte. No se aumenta la masa muscular, pero lo que está en el cuerpo se vivifica y activa, y así la fatiga y el cansancio disminuyen.

Swami Niranjanananda Saraswati —22 Octubre 2015, Ganga Darshan, Munger. Tomado de Yoga magazine, Bihar School of Yoga, febrero 2016

ENSEÑANZAS

SUBIR