Enero 27 de 2020

En los textos se dice que sin conocimiento de literatura, música, artes y ciencias, una persona es como un animal sin cola. El conocimiento de la literatura ayuda a abrir el intelecto, el conocimiento de la música ayuda a abrir el corazón y el conocimiento de las artes ayuda a mejorar el carácter y el comportamiento. Estas son las tres áreas en las que debemos concentrarnos para convertirnos en buenos seres humanos.

Uno no debe tratar de convertirse en un ser perfecto, porque es sólo por casualidad que alguien nace perfecto, pero definitivamente podemos tratar de convertirnos en seres buenos. Conectarse con la bondad de la vida es la culminación del esfuerzo humano. Cuando nos conectamos con lo positivo, lo edificante y lo inspirador, nos conectamos con la felicidad, la alegría y la paz.

En última instancia, somos responsables de nuestra propia felicidad. Nadie más puede darnos felicidad. Para alcanzar la felicidad necesitamos trabajar a nivel de cabeza, corazón y manos, intelecto, sentimiento y desempeño. El conocimiento es el atributo de la cabeza, la dulzura el atributo de los sentimientos y las emociones y la compasión, el atributo del corazón. El comportamiento y el desempeño adecuados, según las exigencias de la situación y las circunstancias, son la expresión de la personalidad humana. El perfeccionamiento de estos tres aspectos nos hace felices, sanos y sabios. Por lo tanto, durante este próximo año debemos saber que somos responsables de nuestra propia felicidad.

Cuando somos jóvenes, sentimos que el mundo es nuestro y podemos hacer todo lo que queremos. A medida que nos hacemos un poco mayores, aumenta la madurez, el sentido común y la fortaleza, y se deben utilizar estas herramientas para hacer lo que se pueda para mejorar la vida y el entorno.

El dolor es parte de la vida, pero ser esclavo del dolor no es parte de la vida. Cuando somos esclavos de nuestro sufrimiento, nos identificamos con la debilidad y la limitación, con las palabras "no puedo". Pero cuando nos identificamos con la fortaleza, con las palabras "yo puedo", entonces la bondad, la sabiduría y la fuerza de voluntad se combinan y se vuelven más dominantes, en el dolor, el yo improductivo se vuelve dominante.

Por lo tanto, el propósito para el nuevo año debe ser una determinación para ampliar los horizontes del intelecto, de las emociones y del comportamiento.

http://www.yogamag.net/archives/2002/ajan02/message.shtml

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