Enero 27 de 2020

El crecimiento de un individuo comienza con la interacción positiva entre los padres y los hijos. Este es el período crucial e importante en la educación. La sociedad actual inspira violencia. Los juguetes que damos a los niños son pistolas de agua. Psicológicamente les estamos diciendo: "¡Expresen su violencia!". Les estamos mandando el mensaje de que la única emoción que pueden expresar es la ira y la violencia. Si este es el estado de la interacción con nuestros hijos, entonces en el futuro veremos muchos disturbios sociales y desequilibrios psicológicos, y la sociedad no tendrá infraestructura para lidiar con tales situaciones. Esto incluso está ocurriendo en la actualidad con el aumento de la delincuencia y la declinación de los valores.

El concepto de educación tiene que cambiar, de la educación en el aula de clase a la educación personal. Este cambio se debe que hacer. ¿Cómo hacerlo? De acuerdo con las teorías yóguicas, la verdadera educación, la educación intuitiva, se detiene alrededor de los siete años de edad, cuando comienza la educación académica. Existen personas como Micheline Flak y otros académicos que se preocupan por la educación académica a partir de los siete años, pero hay personas como nosotros que nos preocupamos por la educación intuitiva que el niño puede absorber sólo hasta los siete años. Esta educación se recibe a través del entorno familiar, la cultura, la sociedad, y esta educación se conoce como samskara, la programación de la computadora humana. La madre es responsable de esta educación. El samskara correcto no es algo que podamos proveer a nuestros hijos. Es por esto que pido a todas las madres y a las futuras madres que hagan un esfuerzo consciente para adquirir samskaras positivos en su temperamento, personalidad y vida, y que expresen estos samskaras en el ambiente familiar, para que sus hijos se eduquen con esos samskaras.

El principio del SWAN

Es en este contexto que quiero hablar de samskaras, intelecto e inteligencia. ¿Qué son los samskaras? Hemos dicho que son impresiones. Piensen en qué tipo de intelecto tienen, porque intelecto e inteligencia son dos cosas diferentes. La inteligencia es la expresión natural de lo que sabemos y para lo que vivimos, y el intelecto son los conceptos que hemos embebido. La inteligencia es una expresión armónica de nuestras  creencias, de nuestra naturaleza. Podemos ser gigantes intelectuales, pero no tener inteligencia. Podemos tener inteligencia y aun así ser un absoluto tonto ignorante. Por esto debemos aprender a diferenciar entre intelecto e inteligencia. El intelecto es algo que tiene que ver con buddhi, el proceso de conocimiento, y la inteligencia tiene que ver con bodha, el proceso de expresión.

Todo esto se debe entender en relación con la naturaleza humana. Existe una técnica que yo he llamado el principio del SWAN, S-W-A-N, que es acrónimo en inglés de fortalezas, debilidades, aspiraciones y necesidades. Estos son cuatro aspectos inherentes a la personalidad humana. Todos tenemos fortalezas, todos tenemos debilidades, todos tenemos aspiraciones y todos tenemos necesidades. Debemos darnos cuenta de cuál es nuestro principio SWAN particular. ¿Cuál es mi fortaleza, cuál es mi debilidad, cuál es mi aspiración y cuál es mi necesidad? Y debemos ser muy cuidadosos, esto lo digo ahora a las madres y a los padres. Hay que ser muy cuidadosos para no confundir la necesidad con la aspiración, la aspiración con la fortaleza, y la debilidad con la necesidad. Debe haber una división clara en el reconocimiento de fortalezas personales, debilidades, aspiraciones y necesidades. Una vez que seamos capaces de hacer esto, también debemos ser capaces de observar la personalidad de los seres con los que vivimos, bien sea el esposo, la esposa, los hijos o cualquier persona.

De esta manera, cuando verdaderamente comenzamos a darnos cuenta de los principios que rigen la personalidad, encontraremos que la actitud y la percepción cambian. El cambio de actitud y el cambio en la percepción son el comienzo de la educación en el yoga. Si los profesores reconocen las fortalezas y debilidades del niño pueden ser mejores profesores, pueden estimular y apoyar su crecimiento y desarrollo; Y si los padres reconocen la fortaleza del niño, pueden fomentar esta fortaleza. Si reconocen la debilidad del niño pueden ayudar a superar esa debilidad. Si reconocen su aspiración pueden guiarlo para que la aspiración se cumpla de una manera positiva y constructiva; Y si reconocen su necesidad pueden ayudarlo a satisfacer esa necesidad. De esta manera comienza el proceso de proporcionar el samskara correcto, la impresión correcta, la programación correcta. Por lo tanto, la primera etapa es el reconocimiento del principio del SWAN en cada individuo.

Aparte tomado de Yoga and Education, Swami Niranjanananda Saraswati,
World Yoga Convention – Australia, October 1996

http://www.yogamag.net/archives/1997/fnov97/edyoga.shtml

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