Mayo 24 de 2020

Si quieres tener éxito en la vida, tienes que ajustar tu personalidad para sobresalir en tu situación y tu entorno. Si quieres crear buena música en un instrumento de cuerda, primero es necesario afinar las cuerdas. Si quieres obtener buen sonido de un tambor, tienes que tensarlo. Si quieres sobresalir en la vida, tienes que enfocarte en lograr tu propósito. Ese esfuerzo es la disciplina.

La disciplina sutil no es algo que se impone desde fuera. La imposición externa genera rutina pero no disciplina. Rutina diaria y disciplina son dos cosas diferentes. La disciplina se expresa en la forma de pensar, cómo piensas, qué piensas, ya sea negativo o positivo, bueno o malo, perjudicial o constructivo. Se expresa en lo que dices y cómo lo dices. Se expresa en las acciones, en el comportamiento, en todas las dimensiones de la vida.

El objetivo de la disciplina es llevarlos a sanyam, en donde la disciplina y el autocontrol se vuelven equilibrados y espontáneos. Disciplina y sanyam son el inicio y el cumplimiento del mismo principio. Sanyam comienza con disciplina, especialmente con el esfuerzo de guiar sus estados de ánimo y expresiones para que sean positivas, creativas y constructivas.

Un ejemplo sencillo es cuando se tiene que vivir y trabajar con otras personas. Cada una puede tener el mismo objetivo y foco, pero aun así hay conflicto, intereses diferentes y desacuerdos. ¿Cuál es la prioridad en este caso. La visión que tenemos en común o las relaciones personales que pueden romperse y desaparecer en un instante? Por lo general, la interacción personal se vuelve la prioridad y la ruptura momentánea puede hasta hacernos aborrecer u odiar a la otra persona, no por un corto tiempo, sino por mucho tiempo. Esto toma prioridad sobre nuestra visión y objetivos compartidos y continúa afectando nuestro comportamiento.

Si cada uno de nosotros toca su propio tambor y sopla su propia trompeta sin tener en cuenta el ritmo y la armonía, ¿qué bullicio vamos a crear? Pero si tocamos en sintonía con los demás, vamos a crear una muy bella y poderosa sinfonía. La creación de esta sinfonía es el objetivo de la disciplina, en pensamiento, en actitud, en comportamiento, en creencia, en acción, en participación, en ser felices, optimistas y dinámicos. Estas son las sinfonías de la vida.

Por ejemplo, si rompes las reglas mientras estas en el ashram, esto no hace ninguna diferencia para el entorno del ashram, porque una persona no hace el ambiente del ashram. Sin embargo, el entorno puede hacer una diferencia en ti. Si haces caso omiso de las reglas, esto significa que no estás utilizando tu tiempo para entrenarte. Esto realmente muestra, no un desprecio por las reglas, sino un desprecio por ti mismo, una falta de convicción y fe en ti mismo. Esto se debe a una falta de percepción que te permita darte cuenta de la naturaleza del proceso. Entonces, ¿quién es el perdedor?

Si esta falta de auto-percepción se mantiene, no tendrás éxito, no importa donde estés o qué estés haciendo, porque careces de fe en tu propia fuerza mental. Pero tienes esa fuerza, ¿por qué careces de fe? En el momento en que empiezas a creer en ti mismo, verás una gran transformación en tu vida. Si quieres ser feliz y tener éxito en la vida, cree en ti mismo, cree en lo que haces, cree en lo que defiendes.

No importa cómo quieras explicarlo; con disciplina, cada expresión de la personalidad y del comportamiento, se vuelve más sencilla, constructiva y hermosa. Ignorar el concepto de sanyam o auto control representa una fuerza de voluntad débil, una mente confusa y una falta de fuerza interior. Cuando tienes sanyam, eres libre, experimentas alegría, felicidad y expansividad, y das ánimo a los demás.

The Purpose of Discipline, Swami Niranjanananda Saraswati

http://www.yogamag.net/archives/2005/lnovdec05/pordis.shtml   

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