Mayo 24 de 2020

¿Cuál es el propósito de las emociones? ¿Cómo podemos utilizarlas para expresarnos y servir a los demás?
Las emociones son armas de doble filo. La emoción es energía en movimiento y desempeña una doble función. Una es la de atar y la otra es la de liberar. La ira puede atar y la ira puede liberar. El amor puede atar y el amor puede liberar. La compasión puede atar y la compasión también puede liberar. El manejo de las emociones es el tema central del Bhakti yoga.


Bhakti yoga no es la devoción ritualista que expresamos a Dios. Más bien es la separación del sentimiento, la separación de la emoción que ata la personalidad, la conciencia del individuo para liberar la energía. La emoción no puede entenderse lógicamente. El intelecto es una función de la cabeza y la emoción es una función del corazón. Cuando tratamos de combinarlos, creamos confusión. Por lo tanto, el yoga ha sido muy claro al afirmar que las dimensiones meditativas del yoga como pratyahara, dharana, dhyana y samadhi se encargan de la transformación de las manifestaciones del intelecto en el ámbito de la mente. Pero una vez que la mente se calma, la pureza del corazón se tiene que dar. Esa pureza de corazón se puede lograr ensanchando el corazón, expandiendo los propios sentimientos, desarrollando atma bhava. Cuando somos capaces de vernos a nosotros mismos en los demás, entonces definitivamente las emociones se convierten en bhakti. Las emociones se purifican. Pero verse a sí mismo en los demás no es algo fácil de hacer.

¿Cómo puedo verme a mí mismo en los demás? ¿Cómo puedo saber que tanto puedo hacer para lograr que la otra persona sea feliz? Este es el rol de viveka, que aparece, cuando al canalizar las emociones, se experimenta Satya (verdad). En Rikhia hemos visto la forma en que Swami Satyananda nos enseña a vivir. Es un proceso de aprendizaje. Es la excelencia en la expresión de la personalidad, la excelencia en la expresión de las actitudes, la excelencia en el actuar, la excelencia en el pensamiento, la excelencia en saber lo que se necesita. Es de esta excelencia de la que hay que empaparse y que sólo puede venir con el atma bhava, cuando somos capaces de vernos a nosotros mismos en los demás.


Vernos a nosotros mismos en los demás no es fácil, porque normalmente estamos atrapados en los propios deseos y en lo que queremos lograr. Por lo tanto, desarrollar el atma bhava no es algo que podamos decidir empezar a hacer hoy. Perfeccionar la meditación es más fácil que perfeccionar el atma bhava. Manejar la mente es más fácil que manejar las propias emociones.


De la misma manera que hay pratyahara, dharana y dhyana para la mente, también hay pratyahara, dharana y dhyana para las emociones. Para detener el parloteo de la mente hay que practicar antar mouna. Para detener las emociones disipadas hay que practicar antar darshan. Para poder ser testigo de la mente se necesita practicar chidakasha dharana. Para poder ser testigo de las emociones se necesita practicar hridayakasha dharana. El Yoga ha afirmado muy claramente que estas son las técnicas mediante las cuales se puede controlar la mente y purificar las emociones. Si mantenemos el esfuerzo en la sadhana llegaremos a un punto en el que seremos capaces de vernos a nosotros mismos como parte de otras personas. Esta es la culminación del yoga.
Aparte tomado de Yogamag, Satsang at Ganga Darshan, Swami Niranjanananda Saraswati, 06 de diciembre 2.000, www.yogamag.net/archives/2003/cmay03/satsang.shtml

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