Enero 23 de 2020

Las personas que no quieren vivir no tienen foco en sus vidas. Es necesario que todos y cada uno  tengan un foco específico, una dirección, un objetivo. Hay que esforzarse por alcanzar ese objetivo y hay que tener determinación. El esfuerzo no debe ser a medias. Se  debe tener el sankalpa shakti, la fuerza de voluntad para alcanzar lo que se aspira en la vida.

La vida es exitosa y gratificante cuando hay un foco. La vida no tiene sentido cuando no hay foco. El foco no debería estar en tener dinero, propiedades, buenos amigos y familia. Estos no son los parámetros del éxito en la vida. Son el resultado del esfuerzo, el resultado de la sabiduría y de la inteligencia, el resultado de la capacidad para manejar situaciones y circunstancias. Por lo tanto, no pueden ser el foco.

El foco en todos los tiempos siempre ha sido la transformación de la naturaleza burda de la mente. Si se es un renunciante o una persona profundamente comprometida e involucrada en actividades mundanas, si se es un yogui o un bhogi, un recluso o un activista social, el éxito en la vida se alcanza sólo cuando las tendencias más bajas, burdas y animales se han transformado en cualidades positivas. Si la depresión o la frustración, la insatisfacción social o los problemas financieros se convierten en la causa del deseo de quitarse la vida, entonces el alma no es libre. El espíritu permanece unido por los karmas, por los samskaras y los deseos, y  la esclavitud del espíritu es anti-evolución.

Dios no le dio la vida para que se la quite. Dios le dio la vida para que pudiera aprender a cuidarla, respetarla y utilizarla para el bienestar de todos. Los miembros de una familia están preocupados por el bienestar de los demás. Esa es una etapa. La misma preocupación y cuidado puede extenderse a otras personas, a muchas personas. Esta es otra etapa, donde la calidad del cuidado y la preocupación se expanden hasta el punto que el concepto de que la propia familia no se limita a los pocos que viven cerca, -marido, esposa e hijos,  sino que se expande para abarcar también  a otras personas, que no son los suyos. De esa manera el bienestar de todos se convierte en un acto desinteresado y no en un acto egoísta. La verdadera felicidad viene con la acción desinteresada. También  hay felicidad en los actos egoístas, pero es temporal. La estabilidad de la felicidad se alcanza cuando se es capaz de realizar un acto desinteresado.

Dios nos ha dado esta oportunidad, esta vida, para expresar las cualidades humanas apropiadas y para convertirse en el amo del entorno, las situaciones y las circunstancias y no ser un objeto o un esclavo de ellas. El reconocimiento de las cualidades humanas, las fortalezas y las debilidades, se convierten en el punto de referencia de la vida. Cuando este reconocimiento se convierte en el punto de referencia de la vida, cuando hay foco en la vida, entonces la vida es satisfactoria.

Aparte tomado de Satsang at Ganga Darshan, Swami Niranjanananda Saraswati, Yogamag
www.yogamag.net/archives/2003/cmay03/satsang.shtml

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