Mayo 27 de 2020

En la actualidad, el desarrollo de la mente está desbalanceado y asimétrico, pero la podemos ayudar mediante un proceso de educación equilibrada. Nuestra mente ha sido entrenada para ver hacia fuera y cuando lo hace, no tiene bases en su interior, no tiene conexión con su fuente, y puede llegar a trastornarse. Sin embargo, si somos capaces de proporcionarle un vínculo con el ser interior, entonces esa mente podrá guiar el comportamiento del individuo y asegurar que no se vea afectado por la negatividad que pueda recibir del mundo. En la India suelen decir que los seres iluminados viven como un loto en el agua. El loto crece en el agua, pero tiene una protección natural contra ella, y permanece totalmente inafectado por ella.

Cuando la mente está conectada con el mundo exterior manifiesto, produce diferentes vrittis. Vrittis son las agitaciones o picos en las ondas mentales. Si hay una suave brisa que sopla sobre la superficie del océano, escasamente vemos las pequeñas ondulaciones que aparecen en la superficie. Pero si hay una tormenta, entonces esas ondas pueden llegar a ser olas de cinco o seis metros con fuerza para destruir muchas cosas que estén en su camino. Las vrittis son las olas gigantes que se crean en la superficie de la mente cuando hay agitación externa.

Después de todo, ¿qué es la ira? Es una vritti mental. Cuando se está enojado, algo ha agitado la mente y nos ha hecho enojar. Cuando se tiene miedo, algo ha agitado la mente y nos ha asustado. Cuando se está deprimido, algo ha agitado y conmocionado a la mente y nos ha deprimido. Estas son las diversos vrittis con las que debemos lidiar en el transcurso de nuestro viaje yóguico.

El propósito del yoga es asegurar que el estado natural de la mente se mantenga constante, tranquilo, de manera que solo se creen pequeñas ondulaciones mientras lidiamos con el mundo. El yoga sostiene que mediante el desarrollo del componente “conciencia”, se pueden encontrar soluciones a muchos de los problemas de la vida. ¿Podemos permanecer conscientes cuando estamos agitados y enojados? ¿Podemos permanecer conscientes de lo que nos pasa cuando tenemos confusión, sufrimiento, dolor y conflicto? En este momento, no, pero debemos tener como objetivo el desarrollar tal conciencia, incluso en situaciones como estas. Cuando desarrollamos esta conciencia, nos convertimos en el drashta, el testigo, el observador de todo lo que sucede en el interior. Este drashta, este observador, se convierte entonces en el controlador o en el guía de las acciones, de las actitudes, de los comportamientos, y permite que encontremos el equilibrio en la vida. Aquella persona que es capaz de encontrar su equilibrio, se conoce como un yogui. Un yogui no es una persona que practica yoga, un yogui es quien ha sido capaz de encontrar su equilibrio interior. Esto sucede con la conciencia, cuando la persona, como punto culminante y natural de la conciencia que se ha desarrollado, se convierte en un drashta.

 

Extracto Tomado de Towards Freedom, Swami Niranjanananda Saraswati, Ganga Darshan, Diciembre 31, 2001. Publicado en Yoga Magazine   http://www.yogamag.net/archives/2003/bmar03/freedom.shtml

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