Enero 27 de 2020

El apego es una atracción o un gusto que expresamos de muchas maneras diferentes de acuerdo con nuestras propias proyecciones y expresiones, hacia personas, situaciones y posesiones. De hecho, no sabemos cómo vivir sin apego. En los Yoga Sutras, este concepto yóguico se define como una condición que puede crear alguna forma de atracción o repulsión. Esta puede ser sensorial, sensual, emocional, intelectual, subjetiva u objetiva; raga y dwesha, gusto y disgusto. En pocas palabras, este es el concepto de apego. Es la tendencia humana a identificarse, vincularse y relacionarse muy íntimamente con algo desde un punto de vista muy personal. No podemos ser objetivos en una situación porque constantemente estamos proyectándonos a nosotros mismos.

El desapego es una palabra muy fuerte. El entendimiento que tenemos del desapego es rechazar algo a lo que estamos apegados o atraídos. Es aquí es donde las cualidades negativas de la mente humana salen a la superficie y vuelven a una persona insensible y egoísta. Las reacciones que se producen como consecuencia de la influencia de estos rasgos individuales negativos, pueden llevar con frecuencia a la discordia y a la falta de armonía.

El yoga dice no al desapego. No evite situaciones en la vida o incluso en usted mismo. Mas bien aprenda a aceptar la existencia de las cosas que están a su alrededor. Una vez que las haya aceptado y conozca su naturaleza, entonces será posible llegar a ser “no-apegado”. La palabra “no-apegado” no existe realmente en español pero si existe en sánscrito, es vairagya, que significa estar libre de apego sin rechazar nada. Representa un estado mental en el que se observa continuamente la naturaleza de los hechos sin afectarse. El “no apego” se puede desarrollar fácilmente siempre y cuando podamos ampliar nuestra conciencia para ver la realidad detrás de las cosas.

La palabra vairagya se compone de dos palabras: raga que significa atracción y vi que significa no afectarse. Vi es un prefijo que cuando se combina con raga significa “no afectado por la atracción”. No hace falta decir que cuando nos sentimos atraídos por algo, las cualidades posesivas de nuestra naturaleza y el ego se manifiestan. A veces esa atracción puede ser positiva y otras veces negativa. Tenemos que mirar las cosas tanto desde su aspecto positivo como desde su aspecto negativo. Cuando la atracción es negativa es limitante; cuando la atracción es positiva es liberadora y da una visión diferente de las cosas.

La atracción positiva se conoce como “no apego”, aceptación de las situaciones sin reaccionar negativamente a ellas. Es como la oración de San Francisco de Asís: "Señor haz de mí un instrumento de tu paz. Donde haya discordia ponga yo amor." Esta no es una afirmación filosófica sino muy práctica.

Tenemos la tendencia a huir de la discordia. No tenemos la fuerza para plantar las semillas del amor, donde hay total discordia. ¿Cuál es el estado de la mente en ese momento? No es desapego o apego, no es reacción. Es la aceptación de una condición que es real. La discordia y la ira son reales. ¿Qué objeto tiene reaccionar contra ellas? En el momento en que reaccionamos, estamos creando un proceso dentro de nosotros mismos que reconoce la negatividad, y en el momento en que esto sucede, nuestra mente, naturaleza y comportamiento se ven afectados por esa impresión. Nuestros recuerdos e impresiones del pasado vienen con la emoción negativa correspondiente y nosotros proyectamos la ira, la frustración o la discordia en mayor grado de lo en realidad tienen.

Por lo tanto, el “no-apego” es un estado de la mente que está lleno de viveka, discernimiento. De hecho, podemos incluso llamarlo viveka. Tener la capacidad de discernir y actuar en consecuencia. Ese es el concepto yóguico del “no-apego”.

Tomado de Attachment and Non-Attachment, Swami Niranjanananda Saraswati, Publicado en Yoga Magazine  http://www.yogamag.net/archives/1999/fnov99/anda.shtml

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