Febrero 28 de 2020

Mucha gente con el aspecto de aspirantes espirituales viene a mí con preguntas sobre las que ellos mismos no tienen un concepto.

Uno de esos aspirantes apareció un día y me preguntó: “¿Puede todo el mundo alcanzar la liberación (moksha), y si pueden, por qué no la alcanzan?”. Le dije que diera una vuelta por el pueblo y le preguntara a cada uno quién quería la liberación y quién quería algo distinto.

En la tarde, ese aspirante volvió con una lista. Cada persona a la que le había preguntado quería algo distinto: nombre, fama, riquezas, reconocimiento, estatus, hijos, matrimonio, etc. Yo le dije: “Ahora ya sabe lo que la gente quiere. ¿Quién quiere la liberación?”. El potencial de liberación está ahí, en cada individuo, pero tiene que ser consciente de ello. En este momento, todos le están dando la espalda al asunto.

Cada individuo puede liberarse, tal como cada semilla puede germinar con los cuidados apropiados. Consideramos la liberación como una posibilidad, pero somos incapaces de convertirla en realidad.

Yo sólo sé una cosa: que una semilla puede fácilmente convertirse en una planta o en un árbol gigantesco. No es difícil que tal transformación se lleve a cabo. Lo que se requiere es comprensión del proceso y la capacidad de desear la liberación desde las profundidades del propio ser interior.

Los retoños nacen cuando muere la semilla. La libertad es revelada cuando muere el “yo”.

Tomado del libro De la mano del maestro 1

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