Diciembre 09 de 2019

Esto no es cierto. Jnana significa saber, y un yogui es aquel que vive lo que conoce. Por lo tanto, un jnana yogui es aquel que está establecido en la sabiduría y por eso que no hace preguntas tontas. Cuando usted viaja en tren de un lugar a otro, no es lógico que pregunte frecuentemente, ¿En dónde estoy?, porque usted sabe que se está moviendo y que llegará a su destino. De la misma manera un jnana yogui, que está establecido en la sabiduría, comenzó su travesía enfocado en descubrir ¿quién soy yo?, por lo que la pregunta se origina una vez en la vida y no todos los días. Si la pregunta surge todos los días, esto significa que la persona no es un jnana yogui, sino que está atascado en un lugar y no puede moverse hacia adelante. A medida que comienza el proceso de descubrimiento ,la pregunta se deja atrás, y cada día es un descubrimiento nuevo. Este descubrimiento continúa hasta que el jnana yogui se establezca en la sabiduría.

Para establecerse en algo y darse cuenta de su importancia, es necesario pasar por una crisis. Si todas las personas estuvieran sanas, la ciencia médica no existiría. Las enfermedades, la muerte y el sufrimiento han llevado a la investigación y al avance de la ciencia médica. Si cambiamos una idea, es porque la idea anterior se destrozó. Si hay un cambio en el pensamiento, es porque el pensamiento anterior ya no tiene ningún propósito. La crisis actúa como un catalizador para el cambio.

El primer capítulo del Bhagavad Gita es sobre el vishad yoga, el yoga de la aflicción. Es un hermoso concepto. Si estás afligido y eres capaz de dar dirección a tu vida, esto se convierte en yoga. Si fallas en tratar de dar dirección a tu vida y te hundes en la aflicción, entonces esto se vuelve desequilibrio. Es como lograr el equilibrio en el estrés. El estrés negativo es distrés y el estrés positivo es eustrés y el punto de equilibrio es “cero estrés”. Si la cuerda de un arco está demasiado floja, no hay estrés, ni fuerza, el arco no sirve para nada. Si la cuerda está demasiado apretada, se puede romper porque se crea estrés. Tiene que existir la tensión correcta.

De manera similar, la aflicción en sí misma no es mala ni negativa; lo importante es el manejo que le demos. Si somos capaces de dar una dirección a nuestros pensamientos y energías, la aflicción se convierte en un factor para crear un cambio positivo y traer mayores logros en la vida. Cuando la misma aflicción se maneja mal, se convierte en enfermedad o en desequilibrio, que luego afecta el comportamiento del cuerpo, el cerebro y la mente, por lo que hay sudoración, sequedad de la boca, micción frecuente, insomnio o crisis nerviosa.

Todos deberían tener la experiencia de una aflicción positiva, no una aflicción en la forma en que la entendemos, sino en su sentido positivo donde se da el deseo de un cambio, entendiendo lo inútil de la condición en la que hemos estado viviendo. Una vez que se llega a este punto, comienza el proceso de purificación. Esto le sucedió a Sri Rama, a Arjuna, a Buda, a Cristo, al profeta Muhammad; les ha sucedido a muchas personas que luego se han convertido en luminarias del mundo.

Al saber muy bien cómo manejar la aflicción, nos sometemos a ella. Nuestro esfuerzo intenso, tapasya, no es sufrimiento, es placer. Meditamos porque sentimos placer en la meditación. Nos gusta practicar mantra porque sentimos placer con la repetición del mantra. Si no obtuviéramos placer en la meditación, ni siquiera la practicaríamos. Si no obtenemos placer de algo, no nos atrae. Pero aquí no estamos hablando de aquellas cosas que nos dan placer y que por lo tanto se convierten en nuestra sadhana, sino que estamos hablando de aquellas cosas que nos dan la oportunidad de cambiar un patrón existente, causa de nuestro condicionamiento anterior. La aflicción es el catalizador de esa transformación interior. Como buscadores, como estudiantes, tenemos que enfrentar este dolor dentro de nosotros mismos y proporcionarnos una dirección.

Hay un concepto muy bonito en el tantra. La tradición dice que hay once Rudras que son manifestaciones de Shiva. El significado de Rudra es “el que llora”. ¿Cómo puede ser identificada como una manifestación de Shiva una persona que llora todo el tiempo? Shiva es conciencia, y hay varias capas y etapas de progresión en esa conciencia que definen diferentes niveles de existencia y experiencia. De la misma manera, los once Rudras representan once etapas de conciencia y cada una tiene un patrón específico, un diseño específico, un yantra específico y un mándala específico. A medida que nos movemos de uno a otro, vamos abandonando las cosas que anteriormente nos retenían. Cuando esas cosas se dejan atrás, entonces surge el sufrimiento.

La aflicción se puede experimentar de diferentes maneras. Uno se puede convertir en un drashta, un testigo, y esto se enseña en el yoga. Se puede utilizar un proceso meditativo como antar mouna para descubrir la verdadera causa. O se puede practicar swadhyaya y analizar el estado que lo ha hecho sentir impotente y sin esperanza, y ver qué opciones hay para superar y salir de esa situación.

En el mundo siempre tenemos opciones; la elección correcta nos hace triunfar en la vida. La sabiduría tiene que prevalecer para que podamos tomar la decisión correcta y no tomar la incorrecta. Con el fin de tomar la decisión correcta, hay que poder mirar también la imagen completa. Si hay una fotografía tuya tirada en el suelo y una hormiga vaga por la superficie, solo verá manchas de color, no tu cara. Si quieres que la hormiga vea tu cara, debes levantarla para que pueda ver toda la imagen. De la misma manera, cuando estamos involucrados en una situación, no vemos la imagen completa, solo vemos manchas. Estamos atemorizados por estas manchas sin sentido y no sabemos cómo manejarnos en esta situación. Esto se conoce como la atracción del placer y el dolor, el gusto y el disgusto. Nos involucramos tanto, que sentimos que somos parte de esto, pero poder mirarnos a nosotros mismos debemos dar un paso atrás y mirarnos; este el concepto de drashta (testigo). Viveka es poder manejar situaciones y atravesar cambios, crisis y sufrimiento en un estado de ánimo optimista y positivo. Viveka es manejar la mente con sabiduría, sin dejarse afectar por diferentes influencias.

Si alguien dice que eres feo o hermoso, estas palabras tienen influencia en tu mente y tú reaccionas. Este es solo un pequeño ejemplo del efecto que pueden tener las palabras. Muchas otras cosas te afectan de la misma manera. Poder mantener el equilibrio es sanyam. Poder mantener una actitud de testigo equilibrado, se conoce como vairagya, desapego. Podemos estar rodeados de dinero, sin embargo, este no nos atrae, estar rodeado de personas, pero permanecer en total aislamiento, estar en el mundo, pero no pertenecer a él.

El ejemplo clásico es la flor de loto. Crece en el agua, se nutre del agua, está rodeada de agua, no puede existir sin agua, sin embargo, las hojas y la flor no se ven afectadas por el agua y están absolutamente secas. Así es como tiene que ser un yogui. Un yogui es como un mago que puede manejar lo psíquico, lo invisible y lo espiritual, lo físico, lo material y lo sensorial, y encontrar allí el equilibrio.

Satsang at Ganga Darshan

Swami Niranjanananda Saraswati

http://www.yogamag.net/archives/2005/cmar05/satsang.shtm

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